El leasing puro se entiende como una variante del leasing operativo. En este caso, el contrato no contempla opción de compra al finalizar el periodo acordado.
Al llegar al final del contrato, el vehículo simplemente se devuelve a la entidad financiera, sin compromiso de adquirirlo ni necesidad de asumir el riesgo de depreciación.
Este modelo es muy parecido al renting, ya que se centra únicamente en el uso del vehículo y los servicios asociados (seguro, mantenimiento, asistencia, revisiones, etc.), lo que lo convierte en una opción cómoda para quienes buscan flexibilidad y control de gastos, sin intención de quedarse con el coche.